Femiñetas: el arte de desdibujar los límites del género, el territorio y el lenguaje

Publicado por Lucia Cortes en

Por Lorena Álvarez-Chávez

 Cómics, ilustración y periodismo dialogan con estilo propio en Femiñetas, periódico de feminismo en viñetas que desdibuja los límites tradicionales sobre el género, el territorio y el lenguaje. La publicación transoceánica que se moviliza entre Europa y Latinoamérica reúne a más de 160 creadoras y ya cuenta con ocho publicaciones, la última, recientemente emitida este mes de marzo en Barcelona.

Flor Coll Femiñetas

Flor Coll es el nombre de la mujer que impulsó esta propuesta transdisciplinaria, periodista argentina radicada en España, quien imaginó y gestó Femiñetas. Es ella también la responsable de convocar y articular a cada una de las personas que colaboran en este periódico dibujado y escrito en clave feminista.

En B8 conversamos con Flor y esto es lo que nos contó:

¿Cómo brota la idea de crear una publicación feminista que integre periodismo, cómics e ilustraciones?

El día que llegué aquí, estallaba Catalunya. Viste, esas cosas que tenemos las periodistas, de saber que estamos en el lugar correcto. 

Todo el mundo me decía: `justo llegas ahora´. Y yo respondía: `obvio´. 

Fue un tiempo de mucha represión, de manifestaciones, fue redenso

Yo venía a hacer un Máster de Género y Comunicación, en una búsqueda personal. Estaba en conflicto con el trabajo en comunicación y periodismo, que venía haciendo hace 15 años: trabajando en radio, en tele y en gráfica en Rosario, donde nací, crecí y fui haciendo formaciones, pero nunca antes había salido a vivir a otro país … era encontrarme con treintilargos y hacer lo que muchas amigas habían hecho a los 20. Y aparte, también, sabía que me iba a quedar. 

Me tomé una licencia sin goce de sueldo en el trabajo y con mis ahorros  vine a Barcelona. Parte de mi proceso de investigación fue sobre cómics y feminismo. Ya  se venía dando un cruce, con la irrupción del movimiento “Ni una Menos”, de toda una movida en la performance política, desde lo urbano, lo estético y lo artístico, cargada de pibas muy jóvenes e identidades feminizadas. 

Me entusiasmé con el Máster. Tuve buenos encuentros con docentes y compañeras de distintas edades y de distintos lugares del mundo. Y me súper enganché con la  parte de mi trabajo de investigación que estaba en la búsqueda de las narrativas que venían dándose con la autogestión, de la mano de jóvenes (y no tan jóvenes) y de ilustradoras de identidades disidentes, que venían estando hace un montón, y quizá, producto de la digitalización, las redes afectivas y las redes sociales, ahora estaban teniendo mucha más visibilidad. También el mercado ya se estaba enterando de esto y había muchas más publicaciones. 

Todas estas particularidades se estaban dando en varios lugares, pero mi idea fue cruzar Argentina y España, que eran mis orillas.

¿Así comienza Femiñetas, periódico de feminismo en viñetas?


Tomé unas 50 entrevistas, desde Maitena en Argentina a Marika Vila, en Catalunya. Muchas se sumaron
 a esta idea de repensarnos, repensar la práctica artística y artivista, como le decimos. Muchas  se encontraban con que en las preguntas había un posicionamiento con perspectiva de género, o desde el feminismo, sin que eso estuviera premeditado. Así que apareció todo el tiempo esta idea de disputar los sentidos. Eso que tiene el cómic como elemento del lenguaje, que desde los géneros siempre resulta ser el más ninguneado, el que no entra en los cánones literarios, el que le cuesta más…

Siempre desde los márgenes…

Sí, como si fuese algo que no requiere de un nivel de decodificación sumamente interesante en un mundo que sigue siendo de imagen y palabra. 

Me fui metiendo y vi que había un interés en la recepción que estaba teniendo, especialmente entre las pibas, pero también en las más grandes. Pensé que la presentación sería en formato de diario. Quería hacer una vuelta de tuerca a esta reapropiación de los sentidos y a la idea de tener un periódico en papel, un tabloide. 

Escribí yo las notas y propuse además de las personas entrevistadas, sumar otros materiales. 

¿Allí le das el nombre?

Iba a ser Feminetas, por esta idea de feministas y viñetas. Pero se lo envié a Maitena y me lo devolvió con la eñe, que es la ninguneada del castellano y de los lenguajes. Y ahí estaba la idea de reivindicación… Cerraba  todo.

También con las lecturas que venía trabajando, me gustó la idea de que los nombres fueran en minúsculas. 

…eso me llamó la atención, que los nombres propios y de las ciudades siempre están en minúsculas  

Porque la bell hooks, que tiene su nombre a partir de la combinación de los nombres de su madre y de su abuela, dice que ningún nombre debería ser más importante que las historias que tenemos para contar. Y me pareció brillante. Después, por una cuestión de proceso de lectura y de empatizar con les lectores, solo dejé los nombres propios en minúscula, porque es una cuestión arbitraria que dificulta la lectura … así que ahí voy, estirando el manifiesto.

Me gusta de Femiñetas que rompe fronteras en muchos planos: en lo estético, en lo ortográfico, en los géneros… ¡tú juegas con mucha libertad en esta propuesta!

A veces pienso ¡me la complico de neurótica! 

Porque además no soy sola en Femiñetas.

Femiñetas es posible porque hay más de 160 ilustradoras, periodistas y poetas de distintas partes del mundo. Y también porque mi prima, que es quien me ayuda en el montaje y la diagramación, me atendió en mis requerimientos técnicos en sus noches, mientras yo le escribía en mis madrugadas.

Esto es pura autogestión colectiva como proceso de comunicación.

Volvamos a la idea de lo trans…

Viste cuando te preguntan: ¿qué haces? 

Yo pienso: ¿podemos tener un género? 

Me refiero en el sentido de lo práctico, lo estético y del lenguaje. 

Creo que es ese cruce…  me gusta la idea de lo trans. 

Es transoceánico, tiene participación de los géneros y de las sexualidades más diversas. Todes están invitades a Femiñetas. Por eso me gusta que me llamen colegas, varones incluso, y que se sientan interpelados y hasta autoinvitados. 

¿Cómo fue la vinculación con las ilustradoras?

Comencé a contactar a muchas mujeres que admiro. A Maitena, Paula Sosa Holt, Jazmín Varela, Flavita Banana, todas personas de distintas partes, a las que les fui escribiendo por Instagram. Había una cierta cofradía, una movida colectiva que se estaba dando con la ilustración. En Rosario [Argentina] estaba la Cuadrilla Feminista que hacen fanzines e intervenciones en las calles. Allí se ha reinventado el oficio de la imprenta, que fue y sigue siendo muy masculino. Las Capitanas, en Rosario, reactivaron viejas máquinas de imprenta para hacer serigrafía, linografía y un montón de cosas. Hay experiencias similares en Buenos Aires y en Córdoba, por ejemplo. 

Y luego comencé a hacer el ejercicio del diálogo, de intercambios en festivales, ferias de fanzines, encuentros de autopublicación. Y en la misma práctica fui encontrando a algunas personas y las respuestas que no tenía al inicio.

¿Cómo se construye la asociatividad entre quienes dan vida a Femiñetas?

Las personas que colaboran siempre lo hacen a nivel de compromiso, de gentileza y ganas. El nivel de generosidad y de entrega ha sido riquísimo. Eso me motivó a seguir porque en algún momento vamos a conseguir financiamiento. 

En este año de pandemia, el arte y la cultura quedaron en el subsuelo, ¡cuando es lo vital! Es lo transformador, es lo que nos salva. 

Como muchos lo pensábamos, en esta crisis todo fue mucho más grave y quedó mucho más expuesto. 

Hay personas que creen que hay menos mujeres viviendo en la calle o que se han quedado sin nada, porque nosotras siempre podemos tener la posibilidad de tejer una red y la posibilidad de la palabra… que es lo que generalmente nos hace ser enjambre. 

¿Te refieres a la capacidad de comunicarse?

De comunicarse, sin lugar a dudas. 

En mi historia personal, mi red afectiva es de amigas. Eso permite tejer posibilidades alternativas y redes de supervivencia. Especialmente a las personas migrantes como nosotras. La autogestión, la posibilidad de trabajar mancomunadamente, sororamente, de visibilizarnos. Las experiencias de los comedores, por ejemplo, o situaciones ligadas al cuidado de niñes o a la falta de empleo.  

¿La colaboración como algo intrínseco?

Sí. Y si bien yo nunca creí que la pandemia iba a sacar lo mejor de cada uno, lo que sí creo que ocurrió, es que todo se extremó. Lo mejor y lo peor, que ya conocíamos. 

¿Cómo financian el periódico?

Ahí estamos, viendo distintas maneras de financiarnos. Este último número trata sobre ese tema. Sobrevivir. Fue súper rico parir el último número que acabamos de sacar. Me encantaría que Femiñetas sea gratis, poder repartirla en el Metro, estar más relajada. 

Salimos ahora en marzo y ojalá que en octubre tengamos la número 9.  

 

Sobre creatividad y transformación:

¿Cómo haces para transformar la rabia en creación?

Lo personal es político. No puedo dejar de pensar que yo me enfermé mucho con rabia, solo con rabia. No encuentro una evolución solo con la rabia. No puedo construir solo con la rabia. Digo, está y es parte de los procesos curativos y creativos. La rabia es encendedora. Pero el  tema para mí era cómo trabajar en el hacer. En transformar la rabia en algo, en arte, en comunicación, en actividad, pero siempre con otras personas. 

Es una búsqueda. No  tengo la respuesta, pero estoy aprendiendo. Aprendiendo de mí, de otras colegas, de amigas de quince años menos que yo. Y también de ir descartando esa idea de que otres saben más. Que yo no sé nada. La idea de la falsa impostora. 

Y que nunca es tarde para aprender y para jugársela por las cosas que una quiere. Y capaz que no puede salir Femiñetas otra vez, pero yo lo voy a intentar, porque no estoy sola. 

Nos interesa seguir mostrando narrativas que disputen los sentidos, poner en disputa los elementos de significación, esa es la idea. En un momento pensamos que Femiñetas sea cien por ciento en viñetas, pero necesitas tiempo para hacer una crónica, luego un guión e ilustrarlo. 

Eso deja de manifiesto lo que mencionabas al inicio de la entrevista, a propósito de la potencia del lenguaje del cómic. 

El cómic es poderoso, rico y disruptivo, y a la vez, está muy ligado a los varones. ¿Qué pasaría si Marvel fuese feminista? Y no hablo de Superwoman.

¿Qué te gustaría que pasara con las personas que se encuentran con Femiñetas

Me pongo en el lugar de  lectora. Cuando leo cómics, revistas o alguna producción cultural me gusta que me movilice. 

Entonces me gustaría que emocione. Que te atraviese de algún lado. Que te ponga en otro lugar y no vuelvas a ser la misma. Ese sería mi máximo deseo.

¿Una transformación?

Sí, porque de algún modo, si bien estamos más grandes y nos ponemos más pesimistas frente algunas cosas, la idea de la transformación del mundo y de la revolución que pensábamos a los 20, no es la misma que hoy tenemos. Hoy nuestras revoluciones son más pequeñas, más chiquitas, pero no menos importantes. 

 

 

Relato de una transformación 

“Fue un tema para mí el acumular borradores. Tenía mucho material de análisis, de terapias diversas. Venía trabajando mucho y pensando porqué me impedía tanto. Si acaso era el síntoma de la impostora, o que no tenía tiempo para esas prácticas. Y trabajaba muchas horas en un canal de TV, en gráfica, en una radio. Y me enfermé. Me fracturé un hueso de la cadera, teniendo 36 años.

Todo esto antes de decidir un montón de cosas. Creo que ese fue el proceso para entender. Tuve que parar completamente todo.

Creo que ese tiempo también me permitió reencontrarme , con el deseo básicamente, o por lo menos, con `hacia dónde quería ir`. 

Fue un tiempo de escucharme, de escuchar mi cuerpo y de una profunda soledad. De una quietud necesaria. Si no hubiese sucedido todo eso, no hubiese desencadenado estos procesos.

Esta Femiñetas había que parirla y para eso hay que tener tiempo.

Fue un parto. Usé mucho el tarot ese tiempo. ¡Y estaba ahí como esa emperatriz dada vuelta! Había un parto a mí misma.

Yo supe a los 40 porqué quise estudiar Comunicación Social”.

 

  

 

 

Barcelona, marzo 2021

Femiñetas· IG @feminetas @florcoll

Entrevista por Lorena Alvarez –Chávez · IG @lorenalvarezch

Edición por Lucía Cortés · IG @lucia8libros


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  • Qué fuerte la experiencia de Flor !! Gran enseñanza !! Abrazos transoceánicos!!

    Sandra en

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